sábado, 15 de octubre de 2016

LA COFRADÍA DE LA VERA CRUZ DE CANDELEDA VIAJA A URDA



LA COFRADÍA DE LA SANTA VERA CRUZ DE CANDELEDA PERGRINÓ A URDA
Ramón Lorente-Vicesecretario de Comunicación de la M. A y V. Cofradía de la Santa Vera Cruz de Candeleda.

  El activo Secretario-Administrador de la M. A. y V. Cofradía de la Santa Vera Cruz de Candeleda, nuestro buen amigo Deme, quería organizar una excursión corta a un lugar que fuera del interés de la Cofradía. Y pensó en Urda
  Urda es una localidad manchega ubicada a caballo entre las comarcas Montes de Toledo y La Mancha. Muy conocida en toda España por su célebre imagen religiosa del “Cristo de la Vera Cruz” o “Cristo de Urda”. Tiene concedida la celebración de año jubilar perpetuo en todos los años que el día 29 de setiembre, solemnidad del “Santísimo Cristo de la Vera Cruz” o “Cristo de Urda”, coincida en domingo. El año 2016 se concedió también el “Año Santo de la Misericordia”.
  Y allí fue la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Candeleda, previa cita acordada previamente con la Basílica del Santísimo Cristo de Urda. Tal es la aglomeración de público de todas partes de España en Urda.
 El viaje se realizó el día 9 de octubre de 2016, domingo. Ese día a las seis de la mañana arranco el autobús, con cincuenta y seis cofrades, hermanas y hermanos, camino de Urda, vía Toledo.
  Como viene siendo preceptivo en estos actos, nada más iniciarse el viaje se puso la mesa para el primer tentempié: aguardiente con perrunillas, flores, tirabuzones, rosquillas, y algo más que no recuerdo. Más adelante se paró a desayunar.
  Al llegar a Urda la expedición fue recibida por el Capellán de la Basílica del Cristo de Urda y entró la Cofradía con su estandarte en la Basílica. A las doce de la mañana se rezó el ”Ángelus”, como es preceptivo, siendo dedicado a La Excelsa Patrona de Gredos, Nª Sª de Chilla. El Mayordomo de la Cofradía, Pedro, participó en la lectura.
  Debo decir que la Basílica del Cristo de Urda guarda como un tesoro único, un trozo de la roca donde se clavó la Cruz de Cristo en el monte Gólgota.
  Se realizó después el “Besapiés“ al “Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Urda”.
  Luego, finalizados los actos religiosos, se hizo un recorrido por el pueblo de Urda, donde se probó el buen vino manchego, o la cerveza, a gusto de cada cual.
  Ya alimentado el espíritu, se procedió a alimentar el cuerpo. Para ello se había reservado plaza en un magnífico restaurante, donde se realizo una suculenta comida de hermandad, por poco dinero, las cosas como son.
  Se inició el regreso, todo el mundo contento y satisfecho, y se llegó a Consuegra, la bonita localidad toledana de los molinos de viento, donde se hizo un alto para estirar las piernas y visitar los molinos, y para que cada cual se tomara lo que apeteciera.
  Finalizó el viaje en Candeleda con un día muy completo para todos los participantes en el mismo.

martes, 11 de octubre de 2016

563 FERIA INTERNACIONAL DE ZAFRA (Badajoz)



563 FERIA DE ZAFRA-AÑO 2016

  La ciudad de Zafra es muy conocida por su famoso casco urbano, que la ha hecho acreedora al sobrenombre de “Sevilla la Chica”. Con sus 16.857 habitantes en el año 2015, es una hermosa ciudad ubicada en un estratégico cruce de caminos; vamos desde cuando en la antigüedad ya era conocida como “Segeda”.
  Pero por un acontecimiento que se remonta al año 1453, ya viene siendo conocida internacionalmente por su extraordinaria Feria Agrícola y Ganadera, hoy extendida a otras numerosas actividades.
  Con más de 620 expositores y más de 2000 cabezas de selecto ganado, durante los días 29 de setiembre a 5 de octubre, Zafra se convierte en un inmenso núcleo poblacional, pues debe asimilar durante esos días la presencia de más de un millón de personas. Es algo impresionante, y que se debe soportar con infinita calma.
  Pero claro, esto que parece sencillo, no lo es para el inmenso gentío que llega y sale de Zafra durante esos días, porque queridos lectores, todo eso se hace por una carreterilla más o menos acondicionada, pero cuya velocidad máxima es de 100 kms/hora, sin contar los numerosos tramos en que se debe circular a 60, 70 u 80 kms/hora. Y así se salga por donde se salga, o se entre por donde se entre.
  Y dejo aquí mi queja:
  Una ciudad extremeña, con una población que en unas determinadas fechas del año soporta la presencia de casi 200.000 personas diarias, ¿no merece una conexión viaria, llamase autovía, con su cabeza de provincia, llámese Badajoz, y con su entronque viario más próximo, léase Autovía de la Plata? Pues parece ser que no.
  Eso sí: los mandamases políticos de turno se apuntan a la primera ocasión para tener el mejor lugar en la feria, pues no se les ocurre mejor cosa.
  La inversión pública en Extremadura ha caído a cifras ridículas en 2016. ¿Qué hay del AVE? Se preguntarán unos: ¡Uuuuuuuuuuuuh!. Vamos, lo del lobo.
  En esta situación, ¿a quién se le ocurre pedir una autovía Badajoz-Zafra-entronque Autovía de la Plata? Se preguntarán otros. Y tendrán razón.
  Pero mientras, el fuerte tráfico, sobre todo pesado, tanto de toda la zona de Badajoz, como de la zona de influencia de Portugal, colapsa la carreterilla Badajoz-Zafra, salida natural de la citada zona hacia Córdoba-Sevilla y todo el sur de España.
  Pienso que con una gestión bien hecha, Zafra podría contar con una autovía que la uniera con su cabeza de provincia, y con su salida a la red nacional de autovías. A lo mejor en vez de un millón eran dos millones los visitantes.
  Las comunicaciones siempre han sido el grave condicionante de toda Extremadura para su desarrollo. Así nos va.
  Y frente a las quejas de los sufridos ciudadanos, los mandamases a los que me refiero harán oídos sordos, o como mucho siempre dirán la socorrida frase:
¡Ladran, luego cabalgamos!

sábado, 10 de septiembre de 2016

La casa de Candeleda



Retazos de la historia de Candeleda:

“LA CASA CANDELEDANA”

  Transcurrían los últimos años de la década de los 1950. Concretamente era el año 1959. Un grupo de candeledanos, mujeres y hombres, residentes en Madrid, añoraban su tierra. Veamos por qué.
-En aquellos años se cumplía un dicho muy común y del que ya, gracias a Dios, no nos acordamos: “después de tres años de guerra, cuatro de posguerra y cinco de bloqueo internacional, etc.”, pues eso, que la situación española era más bien triste y menesterosa. Pero claro, los españoles no nos arredramos por cualquier cosa. Y los candeledanos, menos aún.
-Por tanto, la situación era de pura necesidad: había que apañarse con unas alpargatas por calzado, con una camisa para toda la semana, con unos pantalones para todo el año. Abrigos y gabardinas, ni soñarlo. Comer, lo que se dice comer, pues más bien poco…porque las cosas como son: no lo había.
-¿Viajar? Eso era algo en lo que no se podía pensar, salvo para ir a Barcelona, Madrid, Francia, Alemania, etc., a trabajar. Y los candeledanos fueron a todos esos sitios, y a otros muchos más.
  Y como era lógico, pues en todos esos sitios surgía la “morriña“, que dicen los gallegos. Y cada cual lo solucionaba a su manera. Así fueron surgiendo las “casas de España”, “las “casas regionales”, y las menos pudientes, pero más jaraneras “casas y agrupaciones locales”. Tal fue el caso de la entonces famosa “Casa de Candeleda”.
  La Casa de Candeleda empieza a gestarse hacia 1956, pero es en 1960 cuando toma forma. Su primer Presidente fue D. Dionisio Barderas Jara, siendo Secretario D. Ramón Lorente De la Luna. El cargo de Presidente recaía en la persona más capacitada, al buen entender de los demás componentes, y que más se había significado en la consecución del objetivo de fundar la Casa. El cargo de Secretario era más fácil: se elegía al más joven, y ya está.
  Así nació la Casa Candeledana, con sus Estatutos legalmente escriturados y registrados en el Gobierno Civil de Madrid, de aquel año. Y ¡hala!, a funcionar. No mucho, la verdad, porque la cuota que se pagaba era muy poca: no había para más.
  El Presidente, nuestro buen amigo Dionisio, trabajaba en Correos, en el “Palacio de Comunicaciones”, hoy Ayuntamiento de Madrid. Era fácil cambiar impresiones con él,  pues se podía hacer un hueco en el trabajo para tomar un café, ¡ojo, sólo café!, en la pequeña cafetería que, para el personal, disponía dicho edificio en sus dependencias traseras. El Secretario se acercaba por allí en los ratos libres, y porque más bien era el paso obligado desde su domicilio, plaza de Manuel Becerra, hasta el edificio de Telefónica de Gran Vía, donde trabajaba.
  Para los ratos de asueto colectivo, se habían designado algunos establecimientos de Bar-Cafetería, donde se podía pasar los ratos por la tarde, y los sábados-domingos que uno no trabajaba. Uno de ellos estaba situado en la calle “Cadarso”, digo yo que sería porque pillaba camino de Candeleda. Recordemos que por entonces el autobús “Gredos” paraba en la calle Mayor, frente a Capitanía. En aquellas fechas, los sábados eran laborables. El turno era de ocho horas/día, por lo que el periodo laboral semanal era de 48 horas. Por ejemplo, en Telefónica, los turnos eran de 8 horas: de 6 a 14h, de 14 a 22h, y de 22 a 6h; aunque estos eran continuos, pues también había bastantes turnos partidos, de igual duración. Así ocurría que con el primer turno de la mañana a esas horas el “metro” no había abierto (se abría a las 7h), y era necesario coger el exprés de “san Fernando” y, piano, piano, cada cual a su trabajo. Eso sí, con su bocadillo de sardinas en aceite o mortadela bajo el brazo, envuelto en papel de “estraza” (el plástico no existía).
  Y a tan largas jornadas laborales, claro está, era necesario añadir el “pluriempleo”, pues había que buscarse algún trabajo más, si se encontraba, para poder llegar a fin de mes.
  Y entre las distintas actividades que la Casa organizaba, una era realmente deseada y querida: cuando había algún dinero, y ocasión festiva, caso de los célebres “puentes”, es decir, dos días festivos juntos (que eran muy pocos), se organizaba una excursión al pueblo, o sea, a Candeleda. Claro que no todos podían ir, pues en aquellos años las guardias y turnos en domingos y festivos eran obligatorios en las empresas tanto de carácter público como privado. Y esto afectaba a muchos trabajadores candeledanos.
  Pero el autobús se llenaba a tope, aunque algunos tuvieran que ir sentados en el suelo. En aquellos años la vigilancia en carretera era un poco más flexible que ahora.
  El autobús solía ser bueno, vamos de lo mejorcito que disponían las empresas de entonces. Aunque podemos imaginarnos como serían comparados con los de ahora: sin aire acondicionado, sin cortinillas en las ventanas, y sin…pero andaban. ¿Y las carreteras? Pues la de Extremadura era de adoquines, aquel célebre empedrado que causaba más ruido y movimientos que cualquier “cha cha chá”. La de Oropesa-Candeleda era de tierra, y en muy mal estado. Tanto que en una ocasión se buscó la alternativa de coger la desviación de Talavera-Ávila y seguir por Parrillas-Navalcán: pues también de tierra, con el agravante de que al llegar a Navalcán, el autobús se vio negro para pasar por sus estrechas calles.
  Pero se llegaba a Candeleda. Y ya allí se olvidaban todas las penurias.
  El alboroto en el pueblo era digno de ver: ¡han venido los de la Casa! Claro que siempre se acarreaban personas que no conocían el pueblo, y que eran la “voz populi” para pregonar las bellezas del mismo. Vamos, que se empezaba a promocionar el turismo.
  Pero la llegada del autobús congregaba a padres, abuelos, tíos, etc., todos deseosos de ver a sus hijos y nietos, a sus sobrinos,....y a sus amigos de siempre.
  Después de los saludos cada cual se buscaba acomodo como podía. Y luego a recorrer el pueblo: ¿cuándo volverían otra vez?
  Entonces Candeleda aún no había salido de su tradicional recinto urbanístico: el Casco Antiguo, Plaza Mayor, el Castillo, Corredera, Pozo, la circunvalación de las carreteras Candeleda-Oropesa y Candeleda-Arenas, y poco más. Se visitaban los establecimientos clásicos: los salones de “Tío Roñoso”, y de “Tío Dionisio el Cojo”, las tabernas “Chocolatero”, “Tropezón”, “El Colmao”, “Bar Nacional”, “Rebollo”, “Piloto”, “Serafín”, “Topo”, “Perdigón”, “Lagartín”, y un largo etc., donde se daba rienda suelta a los saludos a todos los conocidos y se intercambiaban noticias sobre la situación en el pueblo y en los madriles.
  Pero esta actividad, con ser muy deseada, no era la principal. La idea de la Casa, por la que nace, era la de servir de soporte y ayuda a todo candeledano o candeledana que llegaba a Madrid en busca de trabajo o, simplemente, por razones médicas u otra gestión que realizar. Se le asesoraba, se le buscaba alojamiento, o se le acompañaba, si era preciso, en tal o cual gestión que precisaba.
  Hoy día, ya lejanas aquellas fechas, quiero rendir desde aquí un sentido homenaje a todas las personas que en aquellos casi olvidados años, fueron capaces de crear y organizar una modesta asociación de ayuda solidaria entre los candeledanos. Muchas de aquellas personas nos han abandonado. Otras, ya en su cuarta o quinta juventud, aún recuerdan con emoción aquellos difíciles pero dichos años.
  Vaya desde aquí mi recuerdo para todas ellas.

martes, 28 de junio de 2016

V CONCURSO NACIONAL DE CANTE FLAMENCO "VILLA DE CANDELEDA"-2016



V CONCURSO NACIONAL DE CANTE FLAMENCO
      “VILLA DE CANDELEDA“-2016
FINALISTAS
  Finalizadas las fases clasificatorias con gran afluencia de público, y con un elevadísimo nivel artístico, demostrado por los concursantes, y tras arduas deliberaciones del Jurado, han alcanzado la Fase final los siguientes
Artistas:
Lidia Pérez Correa (Villanueva de la Reina-Jaén)
Anabel Rodríguez “Anabel de Risco” (Sevilla)
José Olmo Carrasco (El Cuervo-Sevilla)
Antonio Hayas “El Jaro” (Cañete de las Torres-Córdoba)
Antonio Benítez (Quintana de la Serena-Badajoz)
Josefina Colmenero “Fina Colmenero” (Torre del Campo-Jaén)

Premio al cantaor más joven-Edición 2016:
Virginia González Risco-14 años (Siruela-Badajoz)

A la guitarra:
Pablo Vega
José Manuel Moreno

  Estos grandes finalistas demostrarán su saber y su arte en la gran final que se celebrará el
Día 30 de julio de 2016, a las 22 horas, en la Plaza Mayor de Candeleda.
  Al finalizar esta gran velada flamenca, se entregarán los premios.
  Desde aquí agradecer la entrega y alto nivel demostrado por todos los concursantes, venidos desde los más remotos puntos de España, incluso desde el extranjero, así como a los guitarristas que los acompañaron con elegante y buen dominio de sus guitarras, en la interpretación de todos los palos.
  Reconocemos también la aportación del Ayuntamiento de Candeleda, y la labor incansable de la Junta Directiva de la Peña Cultural y Flamenca de Candeleda, en tan fasto evento.
  Mayor información se puede solicitar en el Ayuntamiento de Candeleda y en la Peluquería “DEME”.
NOTA: Los DVD con todas las actuaciones están a disposición de los interesados en la Peña Flamenca de Candeleda.
“ÁNIMO Y A DISFRUTAR DE ESTAS OCASIONES CULTURALES ÚNICAS”
¡¡OS ESPERAMOS A TODOS EN CANDELEDA EL DÍA 30 DE JULIO DE 2016!!
 Ramón Lorente De la Luna